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Web vs App. ¿Cuál de estas dos herramientas conviene más a mi negocio?

Son muchos los negocios que a la hora de adentrarse en el mundo digital se plantean cuál de las herramientas más populares hoy en día son mejor para su negocio: una web o una app. Por lo que, vamos a intentar resolver esa duda, o, al menos, dar las claves para valorar cuál de las dos beneficiará más a tu negocio.

En primer lugar, nos fijaremos en el comportamiento del consumidor en nuestra sociedad. En este caso, hoy por hoy, podríamos afirmar que “el futuro es móvil”.  En España, el 43,1% de los internautas afirma que “no necesita otro dispositivo para realizar su actividad en Internet”. Por otra parte “más del 50% del tráfico web global es mediante teléfono”.  Por tanto, la decisión es clara, tenemos que llegar al usuario a través del móvil, pero, ¿cómo lo hacemos? ¿creamos una web y la adaptamos a los Smartphones o diseñamos una App? Si el presupuesto lo permite, y nuestro negocio es apto para ambas herramientas, lo ideal sería hacer ambas cosas. Pero si debemos escoger entre una de las dos alternativas, ¿por cuál de ellas debería decantarme?

Antes de nada, debemos tener claro cuáles son los aspectos que diferencian la una de la otra. A primera vista, podríamos decir que los aspectos que caracterizan tanto a la una como a la otra serían los aspectos técnicos, la funcionalidad y el diseño. Sin embargo, existen otros aspectos fundamentales que nos harán la elección más fácil y en los cuáles debemos fijarnos a la hora de elegir: ¿cómo queremos que el usuario interactúe con esta herramienta?, ¿cuáles son sus necesidades?, ¿qué queremos que nuestra web o app aporte al usuario?, ¿qué va a encontrarse el usuario en la misma?

Por lo general, un usuario accederá a tu web buscando resolver una duda o en busca de mayor información sobre tu marca o negocio.  El usuario, una vez accede a la web irá directamente a realizar la acción concreta por la que éste ha accedido a la misma. Sin embargo, más allá de cubrir esa necesidad específica, nuestra labor es sorprender y ofrecerle algo más de lo que buscaba: lograr que el usuario se subscriba a nuestra newsletter, conseguir una venta, una descarga, realizar una consulta, una inscripción, etc.

Sin embargo, en el caso de las apps, debemos conseguir que ésta se convierta en una herramienta recurrente para el usuario, es decir, que siempre que el usuario precise solucionar una necesidad relacionada con nuestro sector, recurra siempre a la nuestra.  Las apps ya no son hoy en día “una máquina de crear y difundir contenido, sino una herramienta que pretende convertirse en elemento que os vinculen a ti y al usuario de algún modo, está pensada para generar engagement”.

Otro de los aspectos fundamentales a la hora de escoger la herramienta idónea es fijarnos en el comportamiento de nuestro público objetivo y en algunas características específicas: hábitos de compra, edad, cómo se comporta, motivaciones, necesidades, formas de comprar, actuación, etc. Éstos nos darán, seguro, una “pista” muy valiosa a la hora de decantarnos por la creación de una web o una App.

Una vez hayamos analizado los aspectos relacionados directamente con el usuario, es importante mirar “hacía dentro”. De nada sirve, adecuarnos al comportamiento del público si como negocio no seremos capaces de hacer frente a los requerimientos que conlleva decantarnos por alguna de las herramientas. Por ello resulta fundamental valorar algunos aspectos: ¿con qué presupuesto cuento para desarrollar esta nueva herramienta?, ¿qué ofrecería en ellas?, ¿qué nivel de implicación tiene cada una de ellas?, etc.

Para ponértelo un poco más fácil, te mostramos las ventajas de cada una de las herramientas frente a la otra.

Primero de todo, la web, adecuada a los dispositivos móviles, no necesita ser descargada. Es decir, cualquier usuario puede acceder a la misma desde su navegador. Esto nos permite llegar a más personas, ya que la App móvil, al tener que ser descargada depende de otros muchos factores que en ese punto dejan de estar a nuestro alcance: si está o no, en App Store o Google Play, si nuestro dispositivo o versión del mismo es apta para descargarla, etc.

Centrándonos en el coste, teniendo en cuenta el desarrollo y posterior mantenimiento y actualización, la alternativa de la App contará con unos costes más elevados que hará que “no todas las empresas que lo deseen podrán tener su propia aplicación”. 

Teniendo en cuenta las actualizaciones, las páginas web podrán ir adaptándose inmediatamente, por ello la flexibilidad que nos otorgan es mayor. Las apps, por el contrario, dependen de que el usuario se descargue la última actualización para poder visualizar los cambios.

Sin embargo, cuando la aplicación está correctamente descargada y actualizada, ésta contará con una accesibilidad superior, ya que al tenerla directamente en la pantalla de inicio del móvil el acceso a la misma será mucho más sencillo y rápido. Además, las aplicaciones cuentan con mayor capacidad y rendimiento que las páginas web.  Si tu negocio requiere de una capacidad alta, posiblemente, interesará más optar por una App que por una página web.

En definitiva. Lo más importante a la hora de escoger entre App o Web es realizar un análisis tanto interno como externo y ver cuál de estas dos herramientas conviene más a tu negocio; una cosa está clara: “el futuro es móvil”.

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